Aunque mi cara no lo refleje, estoy muy contento en Valeria del Mar, en el encuentro anual de Pinamar (que antes se hacía en Ostende). Chistes aparte me vino muy bién desaparecer de acá un rato. No fue hasta que estaba allá que me di cuenta la falta que me hacía.
No fue un viaje 100% agradable. Las complicaciones que le surgieron a Miguel y a Ariel nos trajeron nuestros momentos de tristeza y amargura pero saliendo de eso se dejó disfrutar.
Estando allá me vi obligado a brindar con un Pommery Grand Cru el nacimiento de mi ahijado Santiago, a quien conocí ayer a mi vuelta el día Lunes porque no quise volver el domingo con la tormenta. Mas allá que no tenía ningún interés en mojarme, me resulta muy arriesgado y poco divertido para la moto que tengo volver con viento, sin visibilidad y con agarre y frenos reducidos...
El lunes, un día espectacular vinimos con Jabro disfrutando nuestras motos a pleno con una ruta despejada y condiciones óptimas, pero el sol que mas brillaba estaba esperandome en Palermo:
emocionante ver a mi hijo en tu blog PADRI te queremos mucho los 3 TOIA
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